Jamón y Salud

Un buen plato de jamón ibérico de bellota, además de suponer un inmenso placer gastronómico, resulta muy nutritivo y posee unas extraordinarias cualidades para la preservación de la salud.

Su composición grasa, rica en ácidos monoinsaturados, se considera cardiosaludable y favorece el aumento de los niveles del HDL o colesterol de alta densidad, llamado colesterol bueno, en detrimento del LDL o de baja densidad, causa de enfermedades vasculares serias.

La curación lo convierte en un producto ligero, pues modifica sus proteínas y sus grasas y resulta muy digestivo y sano. A ello hay que añadir su alto valor proteico y su aporte de vitaminas (ácido fólico y cobalamina) y minerales, como el hierro, el zinc y selenio.

En el aspecto nutritivo, el jamón ibérico de Bellota encuentra dos grandes aliados en los alimentos que componen la dieta mediterránea y lo complementan a la perfección. Una de las pocas carencias nutricionales, la del aminoácido mentionina, se ve equilibrada con la ingesta de pan, si se utiliza como acompañante.

Éste, a su vez, es deficitario en lisina, aminoácido abundante en el jamón ibérico, por lo que la complementación de ambos alimentos es satisfactoria tanto sensorial como nutricionalmente. El otro gran aliado es el tomate, que potencia todos sus efectos.

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